La adopción de un modelo educativo atiende a la toma de una decisión estratégica de una institución académica. En el caso de la Escuela Nacional del Ministerio Público, su modelo educativo responde a la necesidad de optimizar el diseño, ejecución y evaluación de los programas de capacitación de la institución, por lo que se proporciona una manera de gestionar la capacitación siguiendo un proceso de mejora continua. Este modelo promueve la necesidad de vincular las acciones de capacitación a la función del fiscal. El modelo se inicia realizando un ejercicio de evaluación de necesidades de capacitación y se cierra el círculo evaluando el impacto de la misma, trayendo entonces nuevas necesidades relacionadas a poner nuestro destinatario en condiciones de llevar a cabo su trabajo de forma eficiente y eficaz, siendo este el fin fundamental de la labor de capacitación de la Escuela.

El modelo educativo de la Escuela Nacional de Ministerio Público se ilustra de la siguiente forma:

img_modelo_educativo

Fases  del Modelo

[tabs type=”horizontal”][tabs_head][tab_title]1ra. fase[/tab_title][tab_title]2da. fase[/tab_title][tab_title]3ra. fase[/tab_title][tab_title]4ta. fase[/tab_title][tab_title]5ta. fase[/tab_title][/tabs_head][tab]Detección de necesidades de capacitación: elemento orientador para la elaboración de la propuesta de capacitación. Atendiendo a un modelo de “análisis de la discrepancia”, es decir, se mide y se analiza la brecha existente entre lo que se hace y lo que se desea que se haga, siendo esa brecha el posible tema de capacitación. Es en esta fase, en la cual se propone el análisis del contexto con la participación de miembros del Ministerio Público que otorgan a la institucional la visión del quehacer cotidiano de la gestión fiscal, las problemáticas y buenas prácticas del Ministerio Público. Se inicia aquí la participación de los destinatarios de los programas de capacitación en la elaboración del plan de capacitación de la Escuela Nacional del Ministerio Público.[/tab][tab] El análisis estratégico está directamente vinculado a la detección, pues su resultado es la priorización de las necesidades a ser atendidas en un periodo predeterminado. Es un momento de toma de decisiones institucionales.[/tab][tab]Un “proyecto educativo se entiende como toda actividad que impulse la Escuela a fin de promover aprendizajes en los destinatarios (cursos, seminarios, talleres, etc:)”. Es un proceso en el cual se toman decisiones institucionales en cuanto a la selección de docentes y la duración de los proyectos educativos.[/tab][tab]Es la puesta en marcha de cada proyecto educativo, según el calendario anual aprobado.[/tab][tab]Esta fase está caracterizada por el modelo de cuatro niveles de evaluación.

Reacción del participante:

Es la medición de sus conocimientos previos, determinada en un diagnóstico a realizarse antes de iniciar la capacitación.

Aprendizajes logrados:

Es la medición de los cambios conductuales alcanzados durante la capacitación, cuyo resultado sirve de base para observaciones y recomendaciones de parte de la Escuela.

Conducta en el lugar de trabajo:

Se medirá en qué medida lo aprendido durante la capacitación fue transferido a la labor diaria: Para esta evaluación se toman en cuenta los indicadores propuestos para la capacitación. Resultados en la organización: se considera en qué medida los cambios conductuales registrados en los participantes de la capacitación inciden en la efectividad de la Procuraduría General de la República.[/tab][/tabs]

Estrategias Metodológicas

La identificación de las estrategias metodológicas puestas en marcha gracias a la acción docente, está sujeta a la consecución de los objetivos y los fines institucionales durante la ejecución de los Programas de Capacitación. Estas estrategias no dejan de guardar relación con la idea de plantear el cambio hacia la visión de conformar al fiscal profesional, acercando al participante a la realidad del cargo que ocupa, mediante la combinación de la buena práctica apoyada en la teoría que la sustenta.

Así también estas estrategias metodológicas se adecuan a los objetivos y a la naturaleza particular de los contenidos, siendo diversas y complementarias, fomentando la participación permanente de los destinatarios y estimulando la reflexión y el quehacer dirigido a que alcancen las metas propuestas por cada Eje Temático.

La estrategia metodológica principal utilizada durante el desarrollo de la docencia es el Método del Caso, el cual se combinara con la utilización otras estrategias metodológicas, saber: análisis de textos, juego de roles, simulaciones, cine-forum, paneles, entre otras. Con este propósito se ha elaborado una Guía Docente de Casos con la finalidad de crear en la Escuela Nacional del Ministerio Público una Base de Datos de Casos lo suficientemente amplia y extensa que permita su selección y utilización por los docentes en función de las concretas necesidades formativas identificadas y los objetivos previamente fijados.

Entre los objetivos de la referida metodología, cualquiera que sea su modalidad concreta de aplicación, se destaca.

  • Analizar casos reales e hipotéticos desde un enfoque profesional con la finalidad de identificar sus particularidades.
  • Proponer estrategias de solución del caso.
  • Aplicar y evaluar sus resultados.

El contraste entre todos los participantes de sus reflexiones, opiniones e ideas es un valor añadido de esta metodología, pues la atención debe centrarse no tanto en el resultado o producto final sino en el proceso (en clave de razonamiento) seguido por los participantes para encontrar una solución que sea jurídicamente razonable y respetuosa del debido proceso.

El factor esencial de esta metodología es la capacidad de estructurar adecuadamente el problema planteado y analizar, de forma crítica, las diversas cuestiones planteadas buscando una solución estratégica adaptada a la realidad.

Con ello el participante se convierte en protagonista de su proceso de aprendizaje, abandonando toda actitud pasiva y adoptando un rol activo y de compromiso con los objetivos previamente identificados. Por su parte, el docente debe actuar como guía y dinamizador del debate entre todos los participantes, ordenando las ideas sugeridas, proponiendo nuevas cuestiones, atendiendo a todas las variables existentes y compartiendo su experiencia profesional y sus conocimientos jurídicos.

Método del Caso

Una adecuada planificación de dicha metodología exige tener en cuenta las siguientes fases o etapas:

[checklist]Selección de casos los cuales deben guardar coherencia con las necesidades formativas estratégicas previamente identificadas por la institución (conocimientos, competencias, habilidades) y con las cuestiones concretas (fácticas y/o jurídicas) que serán objeto de estudio.[/checklist]